martes, 8 de abril de 2014

PARTICIPACIÓN 5

UNIDAD II
ESTRUCTURA DE LOS MATERIALES

2.1 ESTRUCTURA CRISTALINA Y SUS CONSECUENCIAS EN LAS PROPIEDADES

La distribución atómica en sólidos cristalinos puede describirse mediante una red espacial donde se especifican las posiciones atómicas por medio de una celdilla unidad que se repite y que posee las propiedades del metal correspondiente.
Existen siete sistemas cristalinos basados en la geometría de las longitudes axiales y ángulos interaxiales de la celdilla unidad, con catorce subretículos basados en la distribución interna de ésta.
En los metales las celdillas unidad de las estructuras cristalinas más comunes son: cúbica centrada en el cuerpo (bcc), cúbica centrada en las caras ( fcc) y hexagonal compacta (hcp) que es una variación compacta de la estructura hexagonal simple.
En estos sistemas cristalinos, las direcciones se indican por los índices de Miller, enteros positivos o negativos como [uvw], las familias de direcciones se indican por los índices ‹uvw›, los planos cristalinos se indican por los inversos de las intersecciones axiales del plano, con la transformación de las fracciones a los enteros proporcionales, (hkl), la familia de los planos se indican {hkl}.
En los cristales hexagonales los planos cristalográficos se indican como (hkil), estos índices son los recíprocos de las intersecciones del plano sobre los ejes a1, a2, a3 y c de la celdilla unidad hexagonal de la estructura cristalina; las direcciones cristalinas en los cristales hexagonales se indican como [uvtw].
Utilizando el modelo de la esfera rígida para los átomos, se pueden calcular las densidades atómicas volumétricas, planar y lineal en las celdillas unidad. Los planos en los que los átomos están empaquetados tan juntos como es posible se denominan planos compactos. Los factores de empaquetamiento atómico para diferentes estructuras cristalinas pueden determinarse a partir del modelo atómico de esferas rígidas. Algunos metales tienen diferentes estructuras cristalinas a diferentes rangos de presión y temperatura, este fenómeno se denomina alotropía.
Las estructuras cristalinas de sólidos cristalinos pueden determinarse mediante análisis de difracción de rayos X utilizando difractómetros por el método de muestra en polvo. Los rayos X son difractados por los cristales cuando se cumplen las condiciones de la ley de Bragg













PARTICIPACIÓN 4

MATERIALES CERÁMICOS
Si alguna vez se le ha caído al suelo de la cocina un plato abra observado que sea desintegra, y podría preguntarse si el material con que están hecho tiene algún papel con materiales de carga de la materia, hablamos de cerámicos. Históricamente se puede decir que las estructuras cerámicas son grandes y han perdurado mucho más tiempo que otros materiales. La gran pirámide de GIZA es una cerámica solidad (de casi un millón de toneladas) el Partenón y la gran muralla china. Las primeras herramientas de corte y armas son de SILEX (vidrio) y también hay piezas de alfarería que han durado 50000 a.c que han perdurado hasta la actualidad. Las cerámicas no son tan tenaces pero en relación con la resistencia ala corrosión del periodo y la degradación son insuperables. Las cerámicas son potencialmente baratas.
La mayoría de ellas son compuestos de oxigeno y carbono o nitrógeno con metales como 5 elementos están entre los mas abundantes extendidos en la corteza terrestre el precio del procesado puede ser elevado pero los ingredientes son casi baratos que la tierra.

La tierra al fin y el acero es una cerámica también los vidrios se emplean en grandes cantidades teniendo como elementos base el SILICE( SiO2) 

PARTICIPACIÓN 3

MATERIALES ORGÁNICOS E INORGÁNICOS
Materiales orgánicos
Son así considerados cuando contienen células de vegetales o animales. Estos materiales pueden usualmente disolverse en líquidos orgánicos como el alcohol o los tetracloruros, no se disuelven en el agua y no soportan altas temperaturas. Algunos de los representantes de este grupo son:
§  Plásticos
§  Productos del petróleo
§  Madera
§  Papel
§  Hule
§  Piel

Materiales de origen inorgánico
 Son todos aquellos que no proceden de células animales o vegetales o relacionadas con el carbón. Por lo regular se pueden disolver en el agua y en general resisten el calor mejor que las sustancias orgánicas. Algunos de los materiales inorgánicos más utilizados en la manufactura son:
§  Los minerales
§  El cemento
§  La cerámica
§  El vidrio
§  El grafito (carbón mineral)

Los materiales sean metálicos o no metálicos, orgánicos o inorgánicos casi nunca se encuentran en el estado en el que van a ser utilizados, por lo regular estos deben ser sometidos a un conjunto de procesos para lograr las características requeridas en tareas específicas. Estos procesos han requerido del desarrollo de técnicas especiales muy elaboradas que han dado el refinamiento necesario para cumplir con requerimientos prácticos. También estos procesos aumentan notablemente el costo de los materiales, tanto que esto puede significar varias veces el costo original del material por lo que su estudio y perfeccionamiento repercutirán directamente en el costo de los materiales y los artículos que integraran
Los procesos de manufactura implicados en la conversión de los materiales originales en materiales útiles para el hombre requieren de estudios especiales para lograr su mejor aplicación, desarrollo y disminución de costo. En la ingeniería la transformación de los materiales y sus propiedades tienen un espacio especial, ya que en casi todos los casos de ello dependerá el éxito o fracaso del uso de un material.








PARTICIPACIÓN 2

MATERIA
Son mezclas homogéneas (agua, hielo) heterogenias (se puede meter el hielo en el agua), estas mezclas de separación por métodos físicos son sustancias puras (materiales puros) son compuestos de los elementos de separación por métodos químicos.













1.3 MATERIALES METALICOS

Son materiales cuya base fundamental están constituidos por un metal el hierro, cobre, aluminio, plata, oro, según el campo industrial.







 


                                                   MATERIALES FERROSOS:
                                                   Materiales derivados del (hierro, acero, bronce, latón)


CAMPO INDUSTRIAL             MATERIALES NO FERROSO: 
                                                    De  derivados del resto de los metales


























PROPIEDADES METÁLICAS: son conductores maleables que poseen brillo a nivel de función y sus características son metálicas y se oxidan.









PARTICIPACIÓN 1

PROPIEDADES DE LOS MATERIALES
1.1  GENERALIDADES

Los materiales de cada uno de estos grupos poseen distintas estructuras y propiedades. La proporción del material a la que se le da un uso particular, para desarrollar  una actividad específica, un material es la sustancia o elemento utilizado para fabricar un objeto.

METALES Y ALEACIONES
·         Aceros
·         Aluminio
·         Magnesios
·         Zinc
·         HIERRO
·         COLADO
·         TITANIA
·         COBRE
·         NIQUEL
Los metales tienen buena conductividad eléctrica y térmica. Los metales y las alecciones tienen una resistencia relativamente alta, gran rigidez, ductibilidad o formabilidad y buena resistencia a los choques térmicos.

CERAMICOS, VIDRIOSOS Y VITROCERAMICAS
Son materiales cristalinos inorgánicos, son mas naturales como la arena  en la playa, rocas. Los cerámicos son pinturas, plásticos, ladrillos, bajillas, sanitarios ect.

VIDRIO
Es un material amorfo, amorfo  quiere decir que no tiene arreglo regular y periodo de sus atomos. Los vidrios se pueden tratar térmica mente para hacerlos más resistentes, al moldear los vidrios y nuclear en formas cristales pequeños dentro de ellos un proceso térmico especial  llamados vitroceramicos
POLIMEROS
Son metales inorgánicos comunes, son buenos aislantes térmicos, aun que tienen menos resistencia en el peso.
SEMICONDUCTORES
Son el silicio el germanio y arsénico de galio, que se usan en las computadoras y en electrónica.
1.2  MATERIALES PUROS
El término materia se refiere a todos los materiales y componen el universo. 


























ACTIVIDAD 4

DEL ESPACIO AL SUBSUELO

Autor
  •  RICARDO PERALTA Y FABI
LOS INICIOS
UN HOMBRE solo no puede escapar de la gravedad. Su presencia en el espacio es fruto del trabajo de cientos de miles de personas creativas y organizadas. En un principio, la imaginación de los escritores de ciencia ficción hizo que el hombre surcara y explorara el espacio. Siguieron después los ingeniosos, que tradujeron tales sueños a fórmulas y cálculos, luego los prácticos convirtieron esas ecuaciones en los materiales y sistemas que conforman una nave espacial. Los Verne, Tsiolkovski, Oberth, Goddard y Koroliov, apoyados por cientos de miles de trabajadores multidisciplinarios, convirtieron un viejo sueño de la humanidad en la realidad tangible de nuestros días.
Desde que el Sputnik 1 hizo su sorpresiva aparición el 4 de octubre de 1957, el mundo ya no fue el mismo: la cohetería capaz de colocar en órbita un satélite, y poco después al hombre, abría una nueva era de la humanidad, la Era Espacial.
La noticia del primer lanzamiento al espacio causó innumerables reacciones: unos consideraban factible establecer, en este siglo, las primeras colonias espaciales; otros, contemplaban la posibilidad de que cayeran bombas atómicas sobre sus ciudades, y otros más, el inicio de una competencia bélico-espacial entre las potencias económicas más importantes. Quizá en algo estaban todos de acuerdo: se nos presentaba otra frontera, la más vasta de todas, que a la vez constituía un nuevo gran reto para los pueblos que podían apostar su prestigio a la manera de enfrentarlo.
También en los momentos iniciales de la era espacial se establecieron, teniendo en cuenta el prestigio nacional, los programas que darían empuje a tal empresa; es una pena que desde sus inicios el desarrollo espacial tomara la forma de una colosal competencia, y no el camino de la cooperación, que sin duda permitiría un avance mucho más rápido, costeable y beneficioso para la humanidad. Sin embargo, motivaciones principalmente de tipo militar han determinado que hasta la fecha los programas espaciales hayan desaprovechado en gran medida las ventajas de la cooperación internacional.
Hoy en día, los alcances tecnológicos y científicos han avanzado tan aceleradamente que ya muy pocas personas reconocen claramente los límites entre la ficción y la realidad. Paradójicamente, en la actualidad la magnitud y la difusión de los avances científicos y tecnológicos han hecho que las personas pierdan contacto con los alcances reales y potenciales de esos conocimientos, que tengan la idea de un mundo ilusorio y lejano, y que desaprovechen actividades benéficas, desprendidas de ese saber.
Para confundir más al público sobre los valores de la ciencia y la tecnología, la tendencia actual en los medios masivos de comunicación es presentar los avances de la humanidad y los de la exploración espacial como casos extraordinarios del talento, más allá de la comprensión y realidad cotidiana de cualquiera; pareciera que estos avances sirven más para hacernos sentir pequeños e insignificantes, que para fincar sobre ellos la confianza en que son las herramientas principales para el desarrollo más justo de la sociedad futura.
Esta desinformación sobre la utilidad de las actividades tecnocientíficas, aunada a la distorsión que implica su militarización son, sin duda, algunos de los acontecimientos más contradictorios y funestos de la vida moderna.
Por estas razones, antes de proseguir, creo justo advertir al lector que si piensa alimentar un mero entusiasmo por todo lo espacial con este libro, que no pierda su tiempo y lo regale, pues corre además el peligro de destruir un castillo de ilusiones. Este trabajo tiene la intención de tratar sólo con la realidad más tangible del quehacer espacial; y en particular, sobre el efecto que tienen en el avance de la humanidad el estudio y desarrollo de viejos y nuevos materiales, así como las diversas actividades espaciales. Asimismo, esta obra pretende ayudar a desmitificar el tema espacial, a nulificar un abismo imaginario entre las actividades espaciales y la vida diaria y acercarnos hacia la comprensión de una interesante actividad que en nuestros días nos afecta crecientemente.
LA ACTUALIDAD
Ahora sabemos que algunos frutos de la era espacial son las comunicaciones amplias o gente trabajando en el espacio; también, aparatos automáticos que estudian casi todo: desde los recursos naturales propios y ajenos, hasta los planetas más alejados en nuestro Sistema Solar. Los adelantos implican astronautas y equipos militares, experimentos científicos y también estudios médicos y biológicos.
Poco a poco, los resultados de las tecnologías aeroespaciales llegan a todos los rincones del planeta, hecho que no mucha gente reconoce, a pesar de que gran parte de los habitantes del planeta tiene ya acceso por ejemplo a información climática, a comunicaciones y a útiles imágenes de la Tierra provenientes de sistemas establecidos en el espacio exterior.
Esta falta de conocimiento sobre las repercusiones del quehacer espacial en la humanidad causó un entusiasmo realmente desmedido en la primera década de la actividad espacial, que muchas veces rayaba en lo delirante: algunos programas como la colonización de Marte en nuestro siglo, difundidos en un principio, resultaron totalmente falsos o excesivamente ambiciosos a la hora de enfrentar los hechos; otros programas son tétricos y apocalípticos, como los cohetes intercontinentales portadores de ojivas nucleares y, más recientemente, se ha llegado al colmo de confundir la realidad y la ilusión con los planes y programas para desatar la llamada "guerra de las galaxias".
NUESTRAS PERSPECTIVAS EN EL ESPACIO
Demasiados dudan de que los países en desarrollo, como México, tengan algo que hacer en el espacio; idea que sólo apoya lo dicho sobre el supuesto abismo entre el trabajo espacial y las necesidades de los países en desarrollo. No obstante, la verdadera dificultad de estos países para abordar temas espaciales es otra: estriba en saber a qué aspirar dentro de la variedad de actividades e investigaciones espaciales actuales. Seguir, por ejemplo, el camino de los países industrializados hasta alcanzar sus logros espaciales, no parece viable; esto debimos haberlo hecho hace décadas, como lo hicieron la India y Brasil. Hoy, y en el futuro cercano, nuestros pasos en esa dirección deben ser necesariamente cautos y certeros, lejanos de lo inseguro, coyuntural o propagandístico. El desarrollo de un país no depende de grandes pasos o saltos hacia adelante, y sí de una mayor cantidad de trabajo sobrio por parte de sus ciudadanos, así como también, no sobra nunca señalarlo, de una autoevaluación justa, que se base en los logros pasados y presentes, y en las expectativas futuras de cada sociedad.
En los países en vías de desarrollo el impedimento para hacer estudios espaciales suele ser, en principio, mental; es decir, de antemano se suponen temas y caminos vedados, o al menos ajenos. Al pensar esto, nos autolimitamos y consentimos en algunos aspectos del subdesarrollo, haciendo a un lado la búsqueda de nuestras propias vías para el crecimiento económico y social, y dejando de utilizar los medios que nos proporciona el avance del conocimiento. Uno de los primeros pasos a dar es encontrar las mejores herramientas, las más adecuadas a nuestro estado real, que nos posibiliten un avance y un auge económico estable. Claro está, también se requiere que nuestra organización social responda y se encuentre a la altura de las necesidades. Un desafío para nuestros países.
Para encaminarnos se puede, por ejemplo, elaborar políticas y procurar los medios que permitan al país avanzar con seguridad en la dirección que su sociedad y su gobierno seleccionen, sin tener que imitar tardía y torpemente el camino de otros. En cuanto a logros espaciales, México posee la capacidad en un corto plazo, dos o tres años, de manejar satélites en órbita, de diseño y fabricación nacionales. Primero, unos satélites de experimentación, para allanar solamente el camino de la técnica: de hecho, al escribir estas líneas, los planes al respecto avanzan y han recibido su primer apoyo financiero; del diseño preliminar ya se encarga la Universidad Nacional, con la colaboración de otros importantes centros de investigación, en los que se visualizan con claridad las ventajas futuras de tal empresa y que apoyan este tipo de proyectos piloto. Al primer satélite seguirán otros y en pocos años tendremos la tecnología necesaria para no volver a gastar grandes cantidades en comprar satélites a los países desarrollados, sino hasta exportárselos, como lo hace hoy Brasil con su aviación. Claro está, en el espacio no todo son satélites o astronautas, como parece al primer vistazo; hay otras actividades que también requieren de la atención de todos nosotros, o cuando menos, de que las conozcamos. Dichas actividades pueden ser experimentos y observaciones realizados en el espacio, preparados para conocer más sobre la naturaleza que nos rodea, que hacen uso de las condiciones propias y únicas del ambiente espacial, o aquellas que pretenden fabricar productos en el espacio, y que resultan, como veremos, de gran valor para todos. En las siguientes secciones analizaremos con detenimiento las condiciones que ofrece la órbita terrestre.
LA MICROGRAVEDAD
En el espacio, particularmente en la órbita terrestre, hay varias condiciones especiales y únicas, que resultan muy útiles para gran número de actividades. Entre estas condiciones, primero veremos una de las más curiosas: la microgravedad, o imponderabilidad.
Estando dentro de una nave en órbita, los efectos de la gravedad no se perciben: las cosas no caen al suelo, todo flota, la gente, el jugo de naranja, las cámaras fotográficas, todo. En órbita, por ejemplo a una altura de 300 km, un satélite se encuentra bajo el efecto de dos fuerzas en equilibrio: por un lado la gravedad que tiende, como sabemos, a provocar que las cosas caigan hacia la Tierra, y por otro, una fuerza (centrífuga) opuesta que proviene de la trayectoria del satélite alrededor de la Tierra.
Sin embargo, la Tierra no es una esfera de dimensiones precisas y uniformes, de hecho, tiene una forma tan especial que se tuvo que inventar una nueva palabra, geoide (algo entre una pera y una naranja), y por tal motivo, cuando un satélite orbita el planeta, la fuerza de gravedad varía ligeramente, según el lugar que sobrevuela; por esto el equilibrio entre las fuerzas mencionadas varía, provocando pequeñas aceleraciones que oscilan de milésimas a millonésimas de los valores de la gravedad en la superficie terrestre.
De la magnitud de estas pequeñas variaciones, proviene el nombre de microgravedad: fuerzas que alcanzan la millonésima parte de la gravedad sobre la Tierra. Es quizá más preciso llamarla imponderabilidad que "ingravidez", como la llaman algunos autores, ya que la palabra gravidez se refiere sólo al estado de embarazo en la mujer, y destacados médicos ginecobstetras me aseguran que decir ingravidez o microgravidez no es correcto, ya que, en el primer caso, si no hay embarazo no hay por qué señalarlo llamándolo ingravidez; y en el segundo caso, no se puede estar embarazada una millonésima parte. En fin, la fuerza de la costumbre acabará dictando cómo llamaremos al fenómeno de microgravedad o imponderabilidad.
Ponderar es pesar: las cosas se ponderan, es decir se pesan; pero estando en órbita nada pesa, las cosas por tanto son imponderables. En todo el libro hablaremos de esta propiedad de las cosas en órbita, porque tiene muchas y muy importantes repercusiones para los científicos e ingenieros espaciales, y en consecuencia podría tener también —dentro de muy poco tiempo— efectos benéficos para los habitantes de cualquier país del planeta, como trataremos de mostrar en varias secciones de esta obra. Uno de los primeros efectos que notaríamos estando en órbita, aparte de que nuestro estómago no se sentiría igual y de que entraríamos en un estado medio eufórico de tanta emoción, es que al ponerle leche al café, no se mezclarían tan fácilmente solos, puesto que en órbita no se llevan a cabo las corrientes naturales que en la Tierra mezclan las cosas frías y calientes.
Por estas características, en órbita se pueden tener experiencias y, sobre todo, hacer experimentos únicos imposibles de repetir en tierra; por eso, la microgravedad es tan interesante. Entre las muchas posibilidades que nos abre la imponderabilidad, podemos, a modo de introducción, mencionar la producción de medicamentos de ultra alta pureza, la preparación de aleaciones con resistencias cientos de veces mayores que las producidas en tierra, el estudio de fuerzas muy pequeñas, que en los laboratorios terrestres se esconden detrás de los efectos de la gravedad, y muchas otras actividades.
LA VISIÓN AMPLIA
Otra condición única del espacio es la visión total que la gente o los equipos en órbita tienen de la Tierra y del resto del Universo: a esta propiedad los científicos e ingenieros la llaman visión sinóptica. Si bien los aviones pueden volar muy alto, normalmente a unos diez kilómetros, o hasta a 90 algunos muy especiales y costosos, los ingenios espaciales pueden colocarse a cientos y hasta a muchos miles de kilómetros de la Tierra, en posiciones móviles o fijas en el plano ecuatorial, con lo que pueden cubrir a un país dado con sus señales. Desde allá arriba, aparte de verse bellísima la Tierra, como lo muestran las fotos, las películas tomadas desde el espacio y las descripciones de los cosmonautas, se puede observar nuestro planeta y otros cuerpos celestes de manera muy especial, única, más aún si para ello se cuenta con instrumentos ópticos y electrónicos adecuados.
Desde el espacio se exploran los recursos naturales de extensas zonas del planeta, que tomaría años explorar en la Tierra. Con imágenes especiales tomadas con satélites de percepción remota o teledetección (detección a distancia), se preparan mapas de regiones o de países enteros con gran precisión. México y otros países así lo hicieron, y sólo tardaron 15 años; digo sólo, porque otros países tardaron hasta 100 años en lograrlo recorriendo su territorio por tierra o con aviones. Después volveremos sobre esto.
Además, desde el espacio se estudia el crecimiento anual o incluso mensual de las ciudades, sus procesos de contaminación, los de los mares, bahías y ríos, y asimismo —tomen nota— se detectan posibles depósitos de minerales, que incluyen oro y plata, fósforo y potasio para fertilizantes, tungsteno y titanio para industrias clave, zonas de potencial petrolífero, concentraciones de alimentos para peces, con lo que se pueden orientar flotas pesqueras hacia lugares más productivos, y otras muchas actividades, algunas de las cuales irán apareciendo en el libro, y otras, tratadas con más detalle por especialistas, en libros de esta misma serie (véase La percepción remota: nuestros ojos desde el espacio).
La visión amplia tiene otra cara, de la misma o incluso mayor importancia para los científicos, en particular para los astrónomos. Nos referimos a la visión hacia el resto del Universo. Los astrónomos han soñado durante siglos con poder quitarse de encima los efectos distorsionadores que sobre sus observaciones tiene la atmósfera de la Tierra; la atmósfera cambia los colores, las formas, las propiedades, y hasta las posiciones de objetos distantes. La manera más sencilla de evitar las distorsiones es poner en órbita los telescopios, que pesan varias toneladas. Este viejo sueño se está logrando progresivamente en la actualidad, por un lado, mediante la cooperación internacional: grupos de los más prestigiosos investigadores han diseñado un telescopio (el Telescopio Espacial Hubble) para que funcione a cientos de kilómetros de altura sobre gran parte de la atmósfera, y que se puede operar a control remoto desde la Tierra. Por otro lado, a la estación espacial soviética Mir, puesta en órbita en 1986, se le han ido fijando módulos adicionales, entre los cuales se ha colocado ya el observatorio astrofísico Quantum de 20 toneladas; en este proyecto han participado con algo de instrumentación científicos holandeses, alemanes, suizos y la Agencia Espacial Europea. Sin duda, este tipo de instalaciones revolucionará la física del espacio al aumentar los conocimientos sobre el inmenso entorno del hombre.
Y no sólo los países más desarrollados se abocan a hacer esto; para sorpresa de muchos, las primeras pláticas para diseñar y fabricar un satélite-telelescopio se han llevado a cabo; actualmente se está discutiendo entre universitarios el proyecto, y quizá para el inicio de la década de 1990 empiece a instrumentarse este satélite mexicano. Más adelante nos referiremos a él.
EL ALTO VACÍO
Se dice que en el espacio interplanetario no hay nada, esto es, hay un vacío, pues aunque éste contenga muchas cosas, su proporción es muy baja. Sin embargo, hasta el vacío es útil, tanto que en tierra, por medio de aparatos como bombas difusoras, turbomoleculares, criogénicas y mecánicas, se pueden alcanzar, con no pocas dificultades, los altos y los llamados ultraltos vacíos; sin embargo, mientras más alto sea el vacío que deseamos, más trabajo, costo y técnica se requieren.
Los altos vacíos son muy útiles en muchos procesos tecnológicos e industriales: desde algunas actividades aparentemente tan complejas como la observación en microscopios electrónicos, hasta otras como dorar o platear joyería de fantasía. Todos los países industrializados, y muchos en desarrollo, manejan técnicas de vacío en una amplia gama de actividades; casi se podría medir el avance de una sociedad en términos del número de sistemas de vacío por habitante. Asimismo, hay muchos avances de la ciencia y la tecnología que hubiera sido imposible alcanzar sin estas técnicas de vacío; por ejemplo, los continuos descubrimientos de partículas dentro del núcleo atómico, que se conocen por medio de estudios con aceleradores que lanzan hacia un blanco experimental partículas submicroscópicas, para observar los efectos de la colisión, son un logro que sin el vacío no podría haberse realizado, ya que el aire pronto las frenaría.
En el espacio no sólo hay vacío, sino, valga la expresión, hay mucho, lo que hace posible desarrollos tecnológicos muy importantes. Hoy en día se diseñan fábricas para operar en el espacio, que utilizan principalmente el vacío, y a una gran compañera de la que ya hemos hablado, la imponderabilidad. ¿Por qué subir a órbita terrestre toda una fábrica, teniendo todavía un costo tan alto? Esto sólo se puede contestar considerando a fondo las ventajas del vacío, sus costos en tierra, la frecuencia de su uso y otros factores. Lo que es seguro es que nadie lo financiaría por puro gusto.
RADIACIÓN DIRECTA
Por último, otra importante condición de la órbita terrestre es el acceso a la radiación que proviene del Sol y de otros cuerpos del Universo. La atmósfera no deja pasar o frena muchas partículas y radiaciones que viajan en el espacio en dirección a la Tierra; nuestro conocimiento del Universo creció en forma importante cuando la humanidad pudo colocar artefactos sobre las capas más densas de la atmósfera. Entre los primeros descubrimientos, vino la sorpresa de que la Tierra tenía unos cinturones o bandas que atrapaban radiaciones (los cinturones de Van Allen, 1958) y que su campo magnético, como el de un gran imán, dirigía muchas de estas partículas cargadas eléctricamente (como los electrones, con carga negativa, y los protones, con positiva) hacia los polos norte y sur, generando entre otras cosas la Aurora Boreal o Austral —por cierto, un gran espectáculo visual, que francamente hay que ver para creer. Los habitantes y afortunados viajeros de esas frías regiones gozan con cierta frecuencia de tan imponente espectáculo de luz y sonido (o cuando menos a mí me parece que nos acompañaba en aquella experiencia un sonido, aunque sospecho que fue exclusivamente resultado de la emoción y el entusiasmo de ese momento). Pero, que no cundan las envidias, pues para los habitantes de regiones más cercanas al ecuador, se compensa tal carencia de espectáculo con creces, pues seguro que los que gozan de las auroras, preferirían ver y nadar en los mares cálidos, transparentes y llenos de vida como el Caribe. Pero volvamos al tema de la radiación.
Unos años después de que se conocieran los cinturones de Van Allen, se descubrió que la Tierra, como los cometas, tiene cola que le pisen: una cauda que se extiende, según se sabe, hasta 65 000 kilómetros en dirección siempre opuesta al Sol, y que junto con la Tierra da vueltas anuales sin descanso.
Entre las radiaciones que casi no llegan a la superficie terrestre, lo que por cierto es una suerte, está la radiación ultravioleta. Invisible al ojo pero dañina para la piel y para las partes más delicadas del ojo humano: principalmente para la retina y sus receptores. Estudiar las emisiones de cuerpos celestes con éste y otros tipos de radiaciones, ha hecho posible el conocimiento de una serie de datos del Universo que antes de la Era Espacial nos eran ajenos.
Estas son, pues, a grandes rasgos, las principales condiciones de la órbita terrestre que tanto atraen a los científicos aeroespaciales: imponderabilidad, visión amplia, vacío y radiación. Si bien todo lo que hemos tratado tiene carácter espacial y no es muy difícil entusiasmarse con ello, me voy a permitir intentar poner los pies en la Tierra, ya que lo que ocurre aquí abajo determina lo que podemos hacer en órbita, y esto lo hace tanto o más interesante. Más adelante retomaremos el tema del espacio, después de haber recogido en el camino alguna información, en apariencia muy diferente pero, como veremos, con mucha relación con los temas espaciales: la aeronáutica, los materiales complejos, así como los medios de investigación que se utilizan para hacer avanzar el conocimiento en muchos campos.

ACTIVIDAD 3

EL HOMBRE Y LOS MATERIALES

Autor
  •  GUILLERMO AGUILAR SAHAGÚN

CUANDO uno se propone escribir sobre algún tema, lo más frecuente es recurrir a los conocimientos previos que sobre los temas relacionados tenga el lector. Pero no es usual que el tema mismo a tratar se considere como bagaje cultural del lector. Otra cosa que se acostumbra es definir de manera inicial los términos que habrán de utilizarse. En este libro romperé con esas tradiciones. Quiero decir con esto que no daré una definición de lo que se entiende por materiales, y recurriré a la noción intuitiva que todos tenemos de lo que es un material.
Puedo tomarme esta licencia con el convencimiento de que, de una u otra manera, cuando se habla de materiales todo mundo tiene una idea de a qué nos referimos. Probablemente esto se ha derivado del importantísimo papel que los materiales han desempeñado en el desarrollo de la civilización. Hagamos pues una somera revisión.
LOS MATERIALES CERÁMICOS
a) El pedernal
Si nos remontamos hasta la aparición del homo sapiens, encontramos justamente la era llamada del Paleolítico Superior, donde podemos observar una destreza considerable en el manejo del pedernal, la madera y algunas fibras vegetales, indudablemente los primerosMATERIALES utilizados por el hombre.
Figura 1.
Precisamente en esta época se empiezan a utilizar astas y marfiles, aprovechando que sus propiedades hacían posible el desarrollo de nuevos utensilios para la caza, tales como puntas de lanza, cabezas de arpones, lanzas y quizás arcos de varias piezas.
Gracias a la existencia de estos artefactos y por supuesto de los materiales que los hicieron posibles, se mejoraron los niveles económicos y culturales, pero por otra parte, surgió la necesidad de elaborar herramientas especiales para trabajar estos nuevos materiales. La figura 1 muestra una herramienta primitiva de piedra (¡de hace 1 750 000 años!).
Así, como satisfactor a una demanda de la humanidad, surgió un material que vendría a revolucionar la vida del hombre primitivo: el pedernal.
Este mineral de color amarillento con vetas grisáceas y blancas tiene la propiedad de ser duro y a la vez quebradizo, es decir, difícil de rayar y fácil de fracturar con un impacto. Para aprovechar estas propiedades se desarrolló un alto grado de pericia, por medio de la cual los bordes de largas y estrechas hojas de pedernal eran golpeados, y las herramientas, cuidadosamente conformadas de esta manera, se empleaban para cortar, tallar, taladrar, pulir y raspar.
Al realizar esta tarea, el hombre primitivo observó que cuando se golpeaba el pedernal con ciertas piedras y de cierta manera surgían chispas, hecho que habría de marcar otro gran paso en la historia de la humanidad.
Por este tiempo también hicieron su aparición las herramientas y artefactos compuestos de varias piezas de materiales diferentes, en los que se aprovechaban las propiedades de cada uno de ellos para la función más adecuada a realizar. Las primeras lanzas en las que el mango, la punta y la sujeción eran de materiales distintos son un ejemplo.
Las necesidades humanas no son sólo las de supervivencia. También lo son las expresiones artísticas y de ornato, y los materiales no han permanecido ajenos a ello.
Figura 2.

Una muestra de la combinación de materiales diferentes y de gran contenido estético es la que se presenta en la figura 2, que es un cuchillo cuya hoja es de pedernal y su mango de marfil. Los relieves representan a los egipcios del delta del Nilo remontando el curso del río con sus naves; se estima que es anterior al periodo dinástico, es decir, antes del sigloXXX a.C. ¿Cómo se habrán hecho los relieves en el marfil?
Simultáneamente, se empezaron a utilizar principios mecánicos elementales como la rotación y el apalancamiento. Estos adelantos, que ahora nos parecen tan triviales, tuvieron un papel decisivo para el desarrollo futuro de la humanidad, ya que le permitieron adaptar de manera útil su modo de vida a los grandes cambios que representaban el clima, el medio ambiente y la vida silvestre.
Los materiales fueron particularmente favorables al hombre en la búsqueda del alimento que le permitiría sobrevivir. Vivía de la pesca, de la recolección de plantas y frutos y sobre todo de la caza, de la cual obtenía no sólo carne y grasa sino también huesos y astas para herramientas y combustible, es decir, también conseguía materiales. Además, adquiría pieles y tendones para fabricar sus vestidos y tiendas. Con objeto de llevar a cabo la caza de las diferentes especies existentes tenía que desarrollar nuevos equipos, ya que no era lo mismo cazar un mamut que un bisonte, un caballo salvaje, un reno o un ciervo, de manera que tuvo que desarrollar nuevos métodos y equipos especiales para la caza según la especie.
Los hábitos de las distintas presas animales determinaban el modo de vida del hombre y aun su situación. Con frecuencia los poblados eran campamentos provisionales situados cerca de los lugares frecuentados por las distintas presas según la estación, lo que obligaba a que los cazadores fueran de aquí para allá dentro de un territorio determinado. En la actualidad subsiste muy poco de sus frágiles tiendas y abrigos, aunque se han localizado algunos grupos de chozas subterráneas. Particularmente en algunas regiones calizas de Europa, donde existen cuevas naturales, se observa que éstas fueron empleadas como bases permanentes o refugios en el invierno.
De esta misma época se tienen muestras de manifestaciones artísticas en las que se puede observar que la práctica del enterramiento ceremonial de los familiares da cuenta de una creencia en otra vida después de la muerte. La indicación más significativa del desarrollo de ideas mágicas y religiosas, se presenta en el arte del Paleolítico Superior europeo, que se desarrolla tomando formas diversas: alto y bajorrelieves en tallas y grabados sobre herramientas, armas, cantos rodados, esculturas en hueso, astas, marfil y piedras, así como moldeados en arcilla, y lo más notable de todo, tallas y pinturas en los muros y techos de profundas cuevas del centro y sur de Francia y del norte de España. También existen evidencias de que el arco y la flecha fueron las principales armas de caza, y es característico del Mesolítico el uso de puntas de pedernal pequeñas y finas incrustaciones en mangos de madera o hueso. Las comunidades nórdicas europeas se distinguen por el amplio uso que hicieron de la madera como materia prima y por haber introducido el hacha de carpintero.
b)La alfarería (cerámica)
Pasemos ahora a ver cuáles fueron los avances en el Neolítico. Las herramientas de los campesinos de la Europa neolítica se limitaban a hoces, hachas y azadones que eran de pedernal u otra piedra afilada y pulimentada, arte en el cual, como ya lo mencionamos, se alcanzó gran destreza, muy especialmente en el norte de Europa. En el Neolítico surgió en Europa la cerámica. Cada grupo local llegó a tener su propio estilo de vasijas. Casi no había armamento porque las productivas comunidades agrícolas de aquel periodo vivían aisladas y eran prácticamente autárquicas; el comercio se limitaba principalmente al pedernal u otras piedras de alta calidad y ocasionalmente a artículos de lujo. Los proveedores de pedernal y de otras piedras muy probablemente eran especialistas de la comunidad u hombres organizados por su cuenta, que obtenían alimento mediante el trueque de sus productos.
Después del tallado de la piedra, la siguiente destreza (tecnología, diríamos ahora) para manejar materiales inorgánicos fue probablemente la selección y molienda de colores minerales para pigmentos, que fueron utilizados con carácter decorativo o ceremonial, como se muestra en la pintura rupestre reproducida en la figura 3. Es muy notorio en esta época que la gran mayoría de las pinturas sean representaciones de los animales que el hombre cazaba y de los cuales dependía para su alimento y vestido. Antes del Neolítico, en muy pocas ocasiones el hombre primitivo retrató a sus semejantes.
Figura 3.
Por lo que toca a lo que podríamos llamar la artesanía doméstica, hay que destacar los tejidos de lino, a veces de muy buena calidad; los trabajos en madera, entre los que destaca la manufactura de tazas y cuencos para uso doméstico, así como la construcción de cabañas y embarcaciones y la cestería y los trabajos con cortezas vegetales y cuero.
LOS METALES
En la búsqueda de piedras útiles para la fabricación de sus primeras herramientas, seguramente el hombre topó con algunos terrones de cobre y de oro maleables, ya que la naturaleza suele proveerlos de esta manera.
Los objetos metálicos más antiguos conformados artificialmente de los que se tiene noticia son unas cuentas de cobre encontradas en el norte de Irak; se calcula como fecha probable de su manufactura entre el octavo y noveno milenio a.C. Al parecer, estas piezas son de cobre natural y fueron conformadas mediante martillo y yunque.
También se tiene información de que en la región de los Grandes Lagos en Estados Unidos los nativos utilizaron cobre natural alrededor del segundo milenio a.C. Por otra parte, existen evidencias de que el hombre manipuló compuestos metálicos con mucha anterioridad a las fechas mencionadas. La figura 4 muestra un antiquísimo jarrón de cerámica decorado con óxidos metálicos. Esta pieza actualmente se encuentra en el Museo de Louvre, París, y data del cuarto milenio a.C.
Figura 4.
En la actualidad podemos explicar con bastante claridad cómo ocurrió esto. En la naturaleza, la mayoría de los metales aparecen abundantemente sólo en forma de compuestos minerales, tales como óxidos, carbonatos, sulfatos, etc., es decir, es muy escaso el metal puro, el que aquí llamaremos natural.
En general, estos compuestos no poseen la maleabilidad del metal natural: son de distinta densidad y de colores más llamativos, por lo que indudablemente despertaron la curiosidad del hombre primitivo. En el caso particular del jarrón de Susa que se muestra en la fig. 4 es altamente probable que haya sido elaborado con dos tipos distintos de "cerámica", un barro normal para el cuerpo del jarrón y algunos trozos de piedras diferentes para decorarlo, que resultaron ser óxidos metálicos que al ser sometidos al recocido de todo el jarrón probablemente fueron fundidos o estuvieron muy cerca de serlo. Este procedimiento estaría de acuerdo con la hipótesis de algunos arqueólogos que afirman que el proceso de fundición fue descubierto hacia el año 5 000 a.C. en alguna alfarería. Esta hipótesis es muy plausible y tiene como fundamento lo siguiente:
Para separar el metal del mineral se requiere de temperaturas muy elevadas que no son fáciles de obtener directamente al fuego, mientras que el cocido del barro en las alfarerías se efectúa en hornos que tienen el fuego confinado, donde se alcanzan temperaturas un poco mayores que resultan ser lo suficientemente elevadas para trabajar los óxidos, aunque no lo son para fundir el cobre.
De hecho, aún en la actualidad no es clara la manera en que el hombre empezó a servirse de los metales. Una apreciable cantidad de datos colectados por los arqueólogos y que se muestran resumidos en el cuadro 1 parecen sugerir que el hombre empezó por "golpear y martillar" el oro y el cobre nativos o el hierro de los meteoritos, pero no comprendió la utilidad y carácter de estos nuevos materiales hasta que aprendió a fundir y moldear algunos de ellos. Indudablemente que el paso crucial fue el descubrimiento de la fundición, lo cual hizo del cobre el primer metal industrial y propició el veloz descubrimiento del plomo, la plata, el estaño y probablemente el hierro.
LA EDAD DEL BRONCE
Abarcó todo el segundo milenio y parte del primero a.C. La importancia del cobre y del bronce (aleación de cobre y estaño), radica sobre todo en la reorganización básica de la estructura social y económica que su adopción trajo consigo. Dada la escasez de los yacimientos de cobre y más aún de los de estaño y oro, se inició un gran comercio de estos metales con anterioridad a la existencia de la industria del bronce, de modo que las rutas comerciales se hicieron no sólo para transportar minerales y productos acabados sino también para un muy intenso intercambio de ideas de otro tipo. En el Neolítico, las comunidades campesinas aisladas continuaron su género de vida; en la Edad del Bronce se establecieron contactos con comunidades vecinas o alejadas. Los grupos aislados dependieron cada vez más del exterior para equiparse, y de organizaciones sociales poderosas para su seguridad. Nuevas zonas adquirieron importancia, ya fuera porque poseían los minerales básicos, o bien por su excelente situación en las rutas de comercio. Consecuentemente, sus pobladores se enriquecieron, y debido al monopolio del suministro y distribución de los metales se hicieron políticamente fuertes. La conservación de su poder fue debido en gran parte a las armas metálicas que poseían. Al mismo tiempo, la sociedad se fue dividiendo en clases, destacándose la casta guerrera, en cuyas manos estaba la autoridad política.
Simultáneamente, las civilizaciones del Cercano Oriente habían desarrollado el arte de trabajar los metales, de modo que éste fue introducido en Europa donde las culturas minoica y micénica de Creta y Grecia dieron gran impulso al desarrollo de la industria. Ésta se basó en el cobre, el oro y el estaño procedentes de Irlanda, norte y suroeste de Britania, Bretaña, noroeste de España, Bohemia, Hungría, este de los Alpes y norte de Italia. Por otra parte, se comerciaba con el preciado ámbar, por rutas que, desde Jutlandia, ascendían por los ríos Elba y Saale hasta la Europa central, el paso Brennero y bajaban por el río Po hasta el Adriático. Así se constituyó el eje de una complicada red comercial que iba de Irlanda al Mediterráneo y de España a Escandinavia.
De esta manera surgió la primera comunidad de artesanos del bronce, altamente desarrollada y, podría decirse, de carácter internacional. En esta comunidad, el secreto de manejar el bronce pasaba de generación en generación. Al mismo tiempo, se desarrollaron métodos de minería, aleación y fundido, conocimientos que se extendieron muy rápidamente.
En el inicio de la Edad del Bronce los materiales se emplearon, más que en los utensilios de valor económico directo, en la fabricación de puntas de lanza, dagas y espadas cortas, hachas que probablemente eran a la vez armas y objetos de culto y herramientas, así como en la confección de ornamentos personales.
Por lo que toca a la construcción, el monumento más impresionante de esta época es el extraordinario santuario de Stonehenge, consagrado al Sol. La habilidad mostrada en su construcción confirma que hubo contactos entre los ricos jefes guerreros de Wessex (Inglaterra) y la Grecia micénica. La idea de templos abiertos procede, sin embargo, de las tradiciones autóctonas de finales del Neolítico, mientras que los relieves de hachas en las piedras Stonehenge son un eslabón con Escandinavia, donde se encuentran representaciones similares y el ritual de las hachas asociado con otras formas de simbolismo solar. La creencia de que el Sol recorría el cielo en una lancha o en un carro tirado por caballos se haya reflejada en los grabados de las rocas y en los modelos rituales, aunque no hay indicación de que los objetos de estos cultos fueran considerados dioses con cualidades o formas humanas. El oro y el ámbar, que desempeñaron un papel tan importante en el comercio de la Edad del Bronce, quizá debieron su popularidad a las propiedades religiosas o mágicas que los hombres les atribuían. Aquí cabe recordar que el ámbar frotado con piel de gato fue el origen de lo que ahora conocemos como electricidad.
La caída de la Grecia micénica y la adopción del hierro en substitución del bronce en el Mediterráneo oriental, hacia el año 1000 a.C., originó la decadencia de las viejas rutas comerciales y el colapso de los mercados. Su producción se limitó ahora a atender el consumo local, y por primera vez hubo metal en abundancia para la fabricación de utensilios domésticos, herramientas para artesanías y utensilios para la agricultura (Figura 5).
Figura 5. 
Al mismo tiempo, se adoptó un sistema más avanzado de agricultura sedentaria, basado en el arado y en el cultivo intensivo de tierras acotadas. Con esto se sentaron las bases de la agricultura para los siglos posteriores. Con los nuevos materiales, los vehículos de rueda fueron mejorados y se utilizó el caballo para los viajes y los transportes. Asimismo, apareció la espada larga cortante, que vino a revolucionar el arte de la guerra. Las marcadas divisiones sociales de la Edad del Bronce casi desaparecieron y la mayor riqueza estuvo mejor distribuida entre todos. También se introdujo un nuevo rito funerario en forma de cremación con cementerios y urnas, en los cuales solía haber hasta 300 o 400 sepulturas, sin duda pertenecientes a aldeas enteras. De ahí que a estas culturas se les llamó culturas de las urnas. Fueron ellas las que dominaron el último periodo de la Edad del Bronce en Europa, que va desde el año 1000 hasta el 600 a.C.
Esta fue una época de emigraciones masivas causadas fundamentalmente por dos factores: la expansión territorial de los pueblos de las urnas y un ansia creciente de nuevas tierras.
La gran mayoría de estos desplazamientos fueron debidos, sin duda, al grupo de las urnas, que se situaba al norte de los Alpes y alcanzó gran preminencia durante el siglo VIIa.C., gracias a que introdujeron la manufactura del hierro así como a la llegada de una poderosa aristocracia de príncipes guerreros procedentes del este. El hierro, a diferencia de los metales anteriores, repercutió inmediatamente en la economía rural. En comparación con las minas de cobre y de estaño, los yacimientos de hierro eran sumamente abundantes y fáciles de explotar. Por otra parte, el proceso de forja del hierro no requería la técnica especializada de la fundición del bronce, así que cada comunidad pudo tener sus herrerías locales, cuyos productos eran tan baratos que estaban prácticamente al alcance de todas las clases sociales tanto para uso industrial como doméstico. La agricultura se benefició grandemente con el nuevo metal, ya que era de gran utilidad para rejas de arados, hoces, guadañas y podadoras que se utilizaban para la siega de cereales y forrajes para el ganado. Igualmente se hizo posible la fabricación de gran variedad de herramientas nuevas para carpintería y carretería.
La cultura de Hallstatt de la Edad del Hierro surgió de la fusión de los pueblos de las urnas transalpinos con la casta guerrera inmigrante. A esta cultura debemos la aparición de la historia escrita, pues se trata de los celtas citados por Herodoto y los escritores griegos y romanos posteriores. Gracias a estos autores estamos al tanto de los aspectos materiales y económicos de la vida de aquel pueblo, conocemos su lenguaje, sus instituciones sociales y sus ideas religiosas. Los celtas constituyeron la primera verdadera nación de la prehistoria europea; se componían de gran variedad de tribus unidas por un lenguaje, una estructura social y una tradición comunes.
Los grupos de Hallstatt empezaron a ejercer un dominio en una zona muy extensa de Europa durante los siglos VII y VI a.C., y finalmente ocuparon buena parte de Alemania, los Países Bajos y la Britania Meridional, dirigiéndose por el sur de Francia hasta España. Su economía se basó principalmente en la agricultura sedentaria. En las tumbas de los jefes guerreros Hallstatt, se dejaba junto al muerto un carro de cuatro ruedas muy engalanado y toda clase de armas, vasijas de cerámica, alimentos e incluso artículos exóticos que demuestran el alcance de sus tratos comerciales.
LOS POLÍMEROS
Proteínas, celulosa y almidón son materiales que han estado con el hombre desde siempre, así como en árboles, arbustos y plantas de todo tipo han estado las resinas y la lignina. A pesar de ello el hombre no cobró conciencia de su importancia y tal vez ni siquiera de su existencia, sino hasta hace menos de un siglo. Por esta razón, estos compuestos no fueron protagonistas centrales de esa época de empirismo de los materiales.
Todo parece indicar que estos materiales fueron descubiertos por el hombre cuando éste ya habitaba América. A nuestro continente le correspondió ser el escenario de la aparición de los polímeros.
Se tiene información de que durante su segundo viaje a América, Cristóbal Colón quedó maravillado al ver que los nativos jugaban con una bola negra cuya elasticidad era realmente notoria. Los nativos se referían a este material con un vocablo parecido a "koo-choo", que se transformó en "caucho", nombre que hasta la fecha se usa en varios países de habla hispana a excepción de México, donde lo denominamos hule, de la voz nahua ulli, de donde proviene también el nombre que se ha dado a la cultura olmeca, voz que significa "habitante del país del hule".
En México, además de la planta Castilla elastica Cerv. —la usada por los antiguos mexicanos—, existe un arbusto que produce hule de muy buena calidad: el guayule.
Este material, cuyas características más notables son la impermeabilidad y la elasticidad, es producido por más de 1 000 plantas distintas. Las principales de ellas son la Hevea brasiliensis, que abunda en el valle del Amazonas (Brasil); el guayule que ya mencionamos; el llamado árbol de la goma en la India, que es una especie de higuera, y otros árboles y enredaderas del África. A partir de 1875 existieron plantíos de Hevea en Ceilán, Málaga, Sumatra, Java e Indochina.
El hule se obtiene del látex que segregan estas plantas al hervir su corteza. Este látex contiene diminutas partículas que van creciendo bajo la acción del calor. Éste es propiamente el hule.
Este capítulo distaría aún más de ser completo si se omitiera uno de los materiales más antiguos y más bellos que vino a satisfacer una de las demandas más perentorias de la humanidad y que aún en nuestros días goza de especial aprecio. El material que ha requerido tanto preámbulo para su presentación es la seda. Cuenta la leyenda, ignoro si se conoce la historia, que en el siglo XXVI a.C. la princesa Liu-Tsu, que al casarse con el emperador Huang-Ti tomó el nombre de Si-Ling-Chi, ideó tejer las hebras que hilaban en sus capullos los gusanos de seda.
Por mucho tiempo esta "tecnología" permaneció en poder exclusivo de China, de donde pasó a India, Persia y Japón. Posteriormente se conoció en Roma y llegó a Grecia con anterioridad a Alejandro Magno. El cultivo del gusano de seda llegó a España en el sigloVIII, a Sicilia y a Nápoles en el siglo XII y a Francia en el siglo XVII. Se han hecho muchas tentativas para criar gusanos de seda en otras zonas de Europa y América, pero sin mayor éxito.
En esta revisión somera que hemos hecho del concepto de material y su evolución a través del tiempo queda, entre otras cosas, plenamente justificado el no haber dado una definición precisa de lo que es un material, ya que, como hemos visto, todos tenemos una idea intuitiva de lo que esto es.